Mi enfoque sobre la Cirugía Maxilofacial y la implantología

Volver a sonreír, hablar y masticar perfectamente gracias a la Cirugía Ortognática: los casos de Héctor y Amparo

Permitidme que os presente los nuevos vídeos que hemos confeccionado a propósito de dos intervenciones  de cirugía ortognática.  Nuestra intención es mostrar las muchas posibilidades de cambio que ofrece la cirugía, sobre todo cuando el concepto que se maneja es la visión global de todo el rostro: es decir, cuando no nos limitamos simplemente a los maxilares sino a los pómulos, nariz, cuello, etc. También queremos ayudar a todas esas personas que tienen la inquietud de saber cómo se verán tras un cambio tan importante. Nuestra experiencia nos dice que lo común es que el cambio resulte tan positivo en sus vidas que en apenas unas semanas ya no se reconocen con su antiguo perfil.

Y para muestra, dos casos. Primero, el de Amparo, que nos ayuda a ver el beneficio que este tipo de cirugía, la ortognática, ofrece globalmente al paciente. La cirugía ortongática le permitió, como a tantos otros pacientes, aceptarse a si misma y sentirse aceptada.

El caso de Héctor  se resume con sus propias palabras: “Se nota un gran cambio, y mucha gente me lo dice. Pero ese no era el objetivo, le doy menos importancia a eso: ahora noto más comodidad y me es mucho más fácil el hablar, el comer…”

Como dice Héctor, y aunque él le de más valor a un aspecto que a otro, la cirugía ortognática es la mejor solución para conseguir una armonía en el rostro, a nivel estético y por supuesto a nivel funcional. Héctor, además de por su juventud, y teniendo aún muy reciente la difícil época de la adolescencia en la que cualquier diferencia respecto al resto de compañeros y amigos puede suponer grandes dificultades y problemas de autoestima, se dedica al mundo de la radio. Así que en su caso, con muchos más motivos, poder hablar con facilidad y total comodidad era algo totalmente vital.

Podéis ver el vídeo para comprobar cómo los cambios son más que evidentes. Tras un tratamiento de ortodoncia de aproximadamente 12 meses, se planificó la intervención de Héctor: un avance del maxilar superior, una retrusión de la mandíbula y una mentoplastia de reducción. Intervenido bajo anestesia general, Héctor pudo empezar a ingerir alimentos ese mismo día, y sólo estuvo 48 horas ingresado. Tras su vuelta a casa, en apenas dos semanas pudo volver a su día a día con toda normalidad. A masticar, a hablar en la radio, a sonreír sin complejos…  15 días para ver, y para que todos pudieran ver, esos cambios evidentes.

Mi más sincero agradecimiento tanto a Amparo como a Héctor por permitirnos compartir sus casos, y por escogerme como su cirujano.  Resulta sumamente reconfortante escuchar sus palabras: que no sólo ellos sino todo su entorno reconozcan un gran cambio es sinónimo de éxito.  Para un cirujano lo más importante es escuchar al paciente para conocer sus inquietudes, necesidades, objetivos e ilusiones. Comprender lo que busca cada persona es esencial, y hoy en día contamos, además de con nuestra experiencia en numerosos casos similares, con un gran aliado como es la tecnología. Esta nos permite visualizar con el paciente una simulación de cuál será el resultado. Comunicación y planificación son igual a un excelente resultado.

Creemos que ver los casos de Héctor y Amparo,  sus resultados, conocer los procesos y sobre todo escuchar sus palabras puede ser de gran ayuda para muchas personas que, como ellos  hace un tiempo, tienen dificultades en el habla o en la masticación, y sienten que su rostro no es armónico. La cirugía ortognática es la solución a muchos casos como los suyos.

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