Mi enfoque sobre la Cirugía Maxilofacial y la implantología

Un buen profesional médico: serlo (y parecerlo)

Muchas veces los profesionales médicos nos planteamos hasta que punto influyen nuestras instalaciones en la valoración de nuestra calidad médica…o dicho de una manera más fácil, ¿es necesario tener unas instalaciones lujosas para que te consideren un buen profesional?

Por mucho que nos gustaría que la respuesta fuera que no… en realidad es de gran importancia …pues teniendo o no una referencia directa de nuestra valía, es un elemento esencial para que el paciente nos considere su médico de elección. No nos engañemos, esta impresión debe ser completada por muchos otros factores: personal auxiliar, tecnología, coordinación, imagen, trato personal, carisma….. y sobre todo resultados.

Esta reflexión la hago después de escuchar el experimento realizado por el Washington Post hace unas semanas: hizo que el famoso y virtuoso violinista Joshua Bell –uno de los mejores del mundo en su disciplina- tocara de incógnito en el metro de Washington.  ¿Sería capaz la belleza de llamar la atención en un contexto banal y en un momento inapropiado?

El resultado: sólo lo reconoció una persona y muy pocas más se detuvieron siquiera unos momentos a escucharle. Seguramente  el mismo violinista en un auditorio de renombre hubiera despertado por los mismos viandantes aplausos y ovaciones…

Hablamos de este tema para entender lo importante que resulta, en muchos ámbitos, no sólo ser bueno, sino parecerlo. No defiendo lógicamente “aparentar” algo que uno no es, al contrario: potenciar nuestras virtudes, y hacerlo utilizando todo lo que tenemos a mano. Que hoy día, es mucho: redes sociales, webs, blogs, … la tecnología es un aliado para poder enseñar a nuestros pacientes y a otros colegas lo que podemos ofrecer.

Este blog, por ejemplo, nació hace ya más de 3 años para compartir con el resto de compañeros los problemas y reflexiones que surgen en nuestro trabajo, y en cierta forma vehiculizar inquietudes y novedades que otros amigos me hacen llegar. También, ser un vínculo con pacientes que ya he tratado ( y con futuros pacientes) para intentar ayudarles a resolver algunas de sus dudas.

El uso de vídeos y de plataformas como Youtube, fáciles, que todos podemos manejar, es otro gran ejemplo: se ha convertido en algo que nos ayuda enormemente a la hora de explicar y/o entender conceptos, ideas… y también a la hora de vender productos, servicios, empresas… por supuesto también a la hora de “vender” lo que un profesional médico es capaz de hacer. De los vídeos hablábamos hace un tiempo en el blog de nuestra consulta. Mucho mejor, incluso, si quien nos hace “parecer” mejores médicos es un paciente satisfecho.

Las colaboraciones en medios, on y offline, nos aportan lógicamente también credibilidad. Poder hablar de nuestra especialidad es una manera más de mostrarse al paciente que con nosotros estará en buenas manos.

Y por supuesto las redes, cada cuál escogerá aquellas en las que se sienta más cómodo  o considere que le reportan más beneficios, sean del tipo que sean (visibilidad, nuevos contactos, aprendizaje y “reciclaje” continuo, etc.)

Con todo, la conclusión es que ningún profesional, hoy día, se puede limitar a hacer bien su trabajo. Tiene que salir “ahí afuera” a enseñarlo, y gracias a las nuevas tecnologías y a los nuevos canales de comunicación tenemos una gran oportunidad de hacerlo de manera “contextualizada”. Si el violinista toca en el metro, en tejanos y con una camiseta, está fuera de lugar, y su gran talento puede pasar desapercibido.

El vídeo de ese mismo “experimento” en el metro, sin embargo, puesto al alcance de todos en Youtube y bien “explicado” consigue todo lo contrario… suma ya más de 4,5 millones de reproducciones:

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