Mi enfoque sobre la Cirugía Maxilofacial y la implantología

Todo lo que debes saber sobre la “Toxina Botulínica”

Los profesionales que nos dedicamos al rejuvenecimiento facial “sufrimos” la publicidad negativa de los tratamientos con Toxina Botulínica, y que implica que muchos pacientes los rechacen, cuando serían unos grandes beneficiados de los mismos. Esta desconfianza sin duda surge de la desinformación. Vamos intentar aclarar vuestras dudas.

La Toxina Botulínica Tipo A es uno de los tratamientos que más eficacia han demostrado en la reducción de las arrugas faciales, especialmente en la frente, entrecejo y “patas de gallo”.

Esta proteína, soluble en agua, inodora e incolora empezó a utilizarse hace ya varias décadas en medicina. Curiosamente su primer uso se realizó como tratamiento corrector del estrabismo (en 1977) pero desde entonces su uso se ha extendido en muchos otros campos, como en la neurología (la toxina botulínica se infiltra en pacientes que tienen enfermedades que les provocan movimientos involuntarios). También es cada vez más frecuente utilizarla para corregir la hiperhidrosis (sudoración excesiva) y la sialorrea (excesiva formación de saliva).

Pero, sin duda, donde más se ha extendido ha sido en el terreno de la estética.
Vamos a ver los aspectos básicos que debemos conocer a la hora de recurrir a la Toxina Botulínica Tipo A para corregir arrugas o para corregir asimetrías leves que rompen la armonía del rostro:

-Tipo de tratamiento
La infiltración de Toxina Botulínica es un tratamiento ambulatorio, que se realiza en la propia consulta y que nos permite por tanto seguir nuestro día a día sin ningún tipo de problema. Pasados cuatro o cinco días se empiezan a apreciar los resultados, que se extienden en el tiempo hasta los 4-6 meses, dependiendo de cada paciente. Este tratamiento no tiene ningún tipo de contraindicación ni efecto secundario.

-¿Dónde se inyecta?
La Toxina Botulínica tipo A no se inyecta, necesariamente, en las zonas en las que se encuentran las arrugas o “pliegues”. Cada rostro tiene diferente expresividad, cada persona tiene una fuerza distinta en sus músculos faciales, un tipo de piel concreto… Por ese motivo, el secreto de obtener un rostro natural es contar con un especialista que sepa individualizar en cada paciente la dosis necesaria y el lugar exacto de la infiltración. Un estudio previo de los gestos que realiza la persona y de los músculos que producen, con su contracción, las arrugas, darán ese punto exacto para obtener los mejores resultados.

-¿Para hombres y mujeres?
Sí, la Toxina Botulínica es igualmente efectiva en hombres y mujeres. Es, de hecho, uno de los tratamientos estéticos que más han aumentado su demanda entre los hombres. El entrecejo y la frente son las dos zonas que comúnmente más preocupan al paciente masculino, y este tratamiento es también para ellos el más efectivo en la actualidad.

-¿Perderá expresividad mi rostro?
La toxina Botulínica se aplica directamente el músculo responsable de la formación de la arruga: el “relajamiento” del mismo será más o menos intenso en función de la cantidad que se inyecte. Por ese motivo, es importante individualizar cada caso y no repetir el tratamiento en exceso para no producir efectos negativos. El profesional debe asesorar al paciente buscando siempre el mejor resultado, y este se debe basar siempre en la naturalidad. El rostro no perderá expresividad, y la eficiencia de la toxina botulínica está demostrada: los resultados serán visibles durante meses.

-¿Solo se trata el tercio superior facial?
Si bien es la zona donde la toxina tiene la máxima efectividad, esta se puede utilizar desde la zona peribucal y cuello, obteniendo resultados que no se logran con otras técnicas. Sin embargo estas zonas deben ser tratadas por profesionales con una experiencia amplia, pues son zonas donde la personalización y el conocimiento profundo de la anatomía son las claves del éxito

-Precauciones tras el tratamiento
Mínimamente invasiva, la Toxina Botulínica requiere de unos cuidados muy básicos tras su infiltración. Se aconseja evitar frotar la zona tratada durante las horas posteriores al tratamiento y no tomar el sol en 1 o 2 días. Este punto es importante y genera cierta confusión: el sol no es en absoluto más perjudicial para una piel tratada con toxina botulínica; las precauciones que se deben tomar son las mismas que ya todos tenemos claras. Así que el verano es también un momento idóneo para realizar este tratamiento, sin ningún tipo de riesgo.

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